Anales de la RANF · Vol. 92, núm. 2 (2026)
jueves , 9 de julio de 2026
El número que cierra el segundo trimestre reúne siete trabajos, y tres de ellos llegan por la misma puerta: son los galardonados en el Concurso Científico RANF 2025, con los premios ASISA, GSK y CINFA. Que la convocatoria alimente un tercio del sumario dice algo sobre para qué sirve mantenerla.
Los dos primeros premiados proceden del mismo grupo, el de Carlos Bocos de Prada en la Universidad CEU San Pablo, y se leen mejor juntos que por separado. Ambos preguntan qué le ocurre a la descendencia cuando la madre consume fructosa, un azúcar que se ha colado en bebidas y alimentos procesados hasta volverse difícil de esquivar. Fermín Margallo Remón (Premio ASISA) trabaja con ratas Sprague-Dawley y sigue el rastro a lo largo de tres generaciones: la exposición durante la gestación altera la biosíntesis de serina y el metabolismo de un carbono. Ana Bernal Romanillos (Premio GSK) llega por la vía epigenética y encuentra que la fructosa hipermetila el promotor del gen CSE hepático. El matiz importa: el efecto solo aparece cuando la exposición fue intrauterina, lo que apunta a programación fetal y no a un daño acumulado sin más.
El tercer premiado cambia de terreno. Pedro Medina Vico, de la Universidad de Granada y GENYO (Premio CINFA), revisa por qué el cáncer de pulmón resiste a los tratamientos que dañan el ADN. Su respuesta depende de qué tan eficientemente el tumor repara ese daño. El artículo muestra cómo el campo dejó de analizar genes individuales para estudiar la respuesta al daño genómico de manera sistemática. Las consecuencias son inmediatas para el uso de platinos, inhibidores de topoisomerasas e inhibidores de PARP.
Mariano Esteban y Jorge Esteban-Jiménez, del CNB-CSIC, hacen balance de la pandemia cinco años después. Se detienen en las plataformas vacunales basadas en el poxvirus MVA y en lo que esa tecnología promete frente a VIH, Ébola, Zika, Chikungunya y Mpox.
Desde la clínica, el grupo de Francisco J. Blanco (INIBIC, A Coruña) describe sus sesiones multidisciplinares semanales para elegir antirreumáticos biológicos y sintéticos dirigidos. Sobre 128 pacientes, el tratamiento acordado en sesión coincidió con el finalmente iniciado en el 92 % de los casos.
Cierran el número dos ensayos de más largo aliento. Agustín García Asuero, académico de número, reconstruye los orígenes de la quimiometría y aquellos primeros cruces con la inteligencia artificial a finales de los sesenta, hasta desembocar en el problema actual de los datos masivos. Y Santiago Cuéllar Rodríguez, académico correspondiente, examina lo que devuelve el dinero invertido en ciencia. España dedica el 1,5 % de su PIB a investigación. La Unión Europea, el 2,2 %; la media mundial, el 2,7 %. Cada euro que Bruselas pone en su programa marco acaba generando hasta once euros de crecimiento del PIB a largo plazo.
