Mientras que los medios e inversores se centran en las moléculas disruptivas y en las terapias revolucionarias, la innovación incremental trabaja en silencio en otro tipo de avances. Busca optimizar dosis, mejorar formulaciones, perfeccionar los sistemas de liberación y ampliar las indicaciones terapéuticas de medicamentos ya presentes en el arsenal médico. Se trata, en definitiva, de exprimir el potencial de lo que ya funciona para que sirva mejor a más pacientes.
La primera intervención corresponde a Josep Maria Suñé Negre, catedrático de Tecnología Farmacéutica en la Universidad de Barcelona y académico de número de la Real Academia de Farmacia de Cataluña. Bajo el título “Retos de la innovación incremental de medicamentos desde la investigación y el desarrollo”, su ponencia explorará las oportunidades y obstáculos que enfrenta este tipo de innovación en el entorno académico y científico, donde nacen las ideas que con frecuencia tardan años en llegar al paciente.
La segunda voz pertenece a la industria. Tomás Olleros Izard, presidente del Grupo Farmasierra y académico correspondiente institucional electo de la RANFE, ofrecerá su visión en “La innovación incremental en un sector de alto valor añadido”, abordando los retos de traducir las mejoras científicas en productos viables, regulables y rentables dentro de un mercado tan exigente como el farmacéutico.
La conversación que propone la RANFE trasciende el ámbito especializado. Detrás del concepto técnico de innovación incremental se esconden preguntas con implicaciones directas para la política sanitaria, el gasto público y la competitividad del sector farmacéutico español en Europa: ¿reconoce el sistema el valor de estas mejoras graduales? ¿Existen incentivos suficientes para que las compañías inviertan en perfeccionar lo que ya funciona? ¿Cómo encaja este modelo cuando el ecosistema apunta cada vez más hacia las terapias avanzadas y los grandes saltos biotecnológicos?
El encuentro reúne, bajo el respaldo institucional de la academia, dos perspectivas que pocas veces coinciden en un mismo escenario: la del investigador universitario y la del empresario farmacéutico. Una combinación que promete un debate tan riguroso como necesario.