El primero en intervenir fue José Javier Fernández Ruiz, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, quien expuso los avances en el desarrollo de terapias cannabinoides para el tratamiento del síndrome de Dravet y otras encefalopatías epilépticas infantiles. El ponente explicó cómo el cannabidiol (CBD), componente de la Cannabis Sativa, impulsó a la compañía británica GW Pharmaceuticals —actualmente Jazz Pharmaceuticals— a desarrollar el fármaco Epidiolex, que obtuvo la designación huérfana por la FDA y la EMA en 2013 y la aprobación definitiva tras ensayos clínicos controlados en 2018 por la FDA y en 2019 por la EMA, para el tratamiento de las convulsiones asociadas al síndrome de Dravet, el síndrome de Lennox-Gastaut y otras encefalopatías epilépticas infantiles. Fernández Ruiz subrayó que el Epidiolex ha demostrado también potencial como modificador de la progresión de la enfermedad en patologías neurodegenerativas, gracias a sus efectos antiinflamatorios, antioxidantes y citoprotectores. Durante los últimos cinco años, su grupo de investigación ha llevado a cabo estudios preclínicos con este fármaco y con el terpeno β-cariofileno en un modelo experimental de síndrome de Dravet en ratones, observando importantes beneficios frente a la hiperactividad motora, los rasgos autistas y otras comorbilidades, especialmente cuando se combinaron ambos compuestos. El equipo también identificó los mecanismos neuropatológicos y las áreas del sistema nervioso central implicadas en dichos efectos beneficiosos.
A continuación, tomó la palabra Eduardo Muñoz Blanco, catedrático de Inmunología en el Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba y codirector del Grupo de Investigación en Inflamación y Cáncer del IMIBIC, quien centró su intervención en el recorrido que va de la etnobotánica a la química médica en la búsqueda de cannabinoides con valor terapéutico. Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba, Muñoz Blanco cuenta con estancias posdoctorales en la Tufts University de Boston y en el Institut Pasteur de París, y acumula más de 40 años de experiencia en investigación biomédica, con más de 300 trabajos publicados, un índice h de 68 y más de 14.700 citas. Desde 2020 figura en la lista de la Universidad de Stanford que identifica al 2% de los científicos más influyentes del mundo. En su exposición presentó el desarrollo de VCE-004.8, un modulador químico derivado no psicoactivo del cannabidiol conocido como TnIbinadiona, con aplicaciones en enfermedades autoinmunes como la esclerodermia sistémica y la enfermedad arterial periférica. Además de su actividad investigadora, Muñoz Blanco ha cofundado varias empresas biotecnológicas —entre ellas VivaCell Biotechnology, InnoHealth Group y Beros Bioderma Technology— y participa en los comités editoriales de diversas revistas científicas. En 2022 recibió el Premio Galileo a la Transferencia Tecnológica, otorgado por la Universidad de Córdoba.