Asunción se convierte en epicentro iberoamericano de la innovación farmacéutica

viernes , 29 de mayo de 2026

Durante dos jornadas, la capital paraguaya respiró un aire distinto: el de la ciencia que cruza fronteras. La Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCQ-UNA) abrió sus aulas los días 25 y 26 de mayo para recibir a un grupo selecto de investigadores españoles e iberoamericanos que llegaron con un objetivo común: repensar el rumbo de la farmacia del siglo XXI desde una mirada compartida entre las dos orillas del Atlántico.

No fue un encuentro más en la agenda académica regional. Las Jornadas Farmacéuticas Iberoamericanas 2026 instalaron sobre la mesa debates que hoy marcan el pulso de la medicina contemporánea: desde la revolución silenciosa de los fármacos contra la obesidad y la diabetes hasta las nuevas tecnologías moleculares que prometen reescribir cómo diagnosticamos y tratamos enfermedades.

Las nuevas estrellas de la farmacología metabólica

Buena parte del interés se concentró en los análogos de GLP-1 y GIP, esa familia de moléculas conocidas popularmente por nombres comerciales que han revolucionado el tratamiento de la diabetes tipo 2 y el manejo del sobrepeso. Los especialistas repasaron cómo estas terapias incretínicas están redefiniendo no solo protocolos clínicos, sino también la conversación pública sobre salud metabólica.

Además de ellas, otros tres protagonistas menos visibles pero igualmente prometedores fueron el tema de discusión: los aptámeros —pequeñas cadenas que funcionan como anticuerpos sintéticos—, los polímeros de impronta molecular y los marcos orgánicos metálicos (MOFs). Son nombres técnicos para tecnologías que podrían cambiar la forma en que se diseñan medicamentos, biosensores y herramientas diagnósticas en la próxima década.

Hubo también espacio para la nutrición temprana y la lactancia infantil, recordatorio de que la ciencia farmacéutica no se agota en moléculas de laboratorio, sino que dialoga con las primeras etapas de la vida humana.

Un puente entre Madrid y Asunción

La apertura, encabezada por la rectora de la UNA, Zully Vera de Molinas, junto a la vicedecana Olga Yolanda Maciel de Segovia y la presidenta de la Academia de Ciencias Farmacéuticas del Paraguay, Rosa Degen de Arrúa, dejó clara la apuesta institucional. “La UNA, como casa de estudios más antigua del Paraguay, tiene la responsabilidad de ser puente entre el saber local y el conocimiento global”, afirmó la rectora ante el auditorio.

Entre los nombres que dieron sustancia a esa idea de puente estuvieron Agustín García Asuero, José María Ventura Ferrero, Jesús Aguilar Santamaría y Antonio Doadrio Villarejo, este último conectado por Zoom desde España. Sus exposiciones giraron, en buena parte, en torno al modelo farmacéutico español y a cómo este se reconfigura frente a las exigencias de la Agenda 2030, con la sostenibilidad y la innovación como ejes ineludibles.

Una ceremonia con peso simbólico

La segunda jornada tuvo un momento que trascendió lo protocolar. En un acto solemne, la Academia de Ciencias Farmacéuticas del Paraguay incorporó como miembros extranjeros a Antonio Doadrio Villarejo, José María Ventura Ferrero y Jesús Aguilar Santamaría, todos provenientes de la Academia Iberoamericana de Farmacia.

La mesa de honor reunió a Rosa Degen de Arrúa, al expresidente de la Academia Blas Vázquez, a García Asuero, a la vicepresidenta María Luisa Kennedy y al exdecano de la FCQ y exvicerrector de la UNA, Andrés Amarilla. Desde la pantalla, Doadrio Villarejo agradeció el reconocimiento. Subrayó algo que flotó en el ambiente durante esas dos jornadas: que los lazos científicos entre Paraguay y España se siguen tejiendo, encuentro tras encuentro, con la paciencia de quien sabe que la ciencia es, también, una forma de cultura compartida.

Para la FCQ-UNA, el saldo es claro: la universidad paraguaya ya no es solo destinataria del conocimiento que se produce afuera, sino plataforma activa donde ese conocimiento se discute, se cuestiona y se reformula con voz propia.