La ingeniería médica en el Hospital Gregorio Marañón: un programa multidisciplinar de innovación

martes , 29 de septiembre de 2026

El pasado jueves 24 de septiembre, la Fundación José Casares Gil de Amigos de la Real Academia Nacional de Farmacia celebró una sesión científica organizada por la Sección Primera de la Academia, en la que intervino el Dr. Rubén Pérez Mañanes, cirujano ortopédico oncológico del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y subdirector científico de su Instituto de Investigación Sanitaria (IiSGM), donde dirige el área de Innovación. La presentación corrió a cargo de la académica de número María Vallet-Regí.

El ponente expuso la experiencia acumulada durante más de una década en el Gregorio Marañón para integrar la ingeniería biomédica en la práctica clínica. El proyecto nació por iniciativa suya y de José Antonio Calvo Haro, dos traumatólogos oncológicos que intuyeron el potencial de la impresión 3D de escritorio en un hospital y arrancaron con sus propios medios. Con los años, aquella intuición se convirtió en la Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D y en un modelo multidisciplinar en el que médicos, ingenieros e investigadores diseñan juntos soluciones para cada paciente, desde la planificación de la cirugía hasta la fabricación de implantes y guías a medida. El hospital obtuvo la licencia como fabricante de productos sanitarios a medida y certificó su sistema de calidad conforme a la norma ISO 13485, y ha incorporado tecnologías como la impresión 3D, la realidad virtual y mixta, la navegación quirúrgica y los gemelos digitales.

Donde este modelo demuestra su valor es en la cirugía oncológica de alta complejidad, sobre todo en sarcomas. Un tumor óseo no respeta la anatomía estándar, y una prótesis de catálogo no siempre encaja en el hueco que deja su resección. Dos casos lo ilustraron. En un niño de siete años con osteosarcoma, el equipo optó por preservar la extremidad frente a la amputación: a partir de sus imágenes médicas se creó una réplica de su anatomía, se simuló la intervención con un gemelo digital y se reconstruyó el defecto con la tibia de un donante adulto cuya forma se adaptaba al fémur del niño, lo que permitió conservar el cartílago de crecimiento y favorecer una movilidad precoz. En un paciente de 36 años con osteosarcoma de tibia y gran pérdida ósea, la colaboración con ingeniería aeroespacial dio lugar a un implante personalizado de metamaterial que redujo su peso de unos 1,5 kg a 300 gramos, con una capacidad de carga de hasta 500 kg y una estructura hueca que permitió incorporar injerto óseo y conservar la articulación natural.

Estos casos responden a lo que el conferenciante denominó “cultura de la hiperpersonalización”: cuando las soluciones comerciales no se ajustan a un paciente, se diseña una específica, valorada por un comité multidisciplinar. Para una academia de farmacia, el asunto tiene además una lectura regulatoria. Fabricar un producto sanitario implantable dentro de un hospital público exige resolver cuestiones de calidad, trazabilidad y responsabilidad, y el Marañón ha creado para ello comisiones específicas de Impresión 3D Clínica y de Producto Sanitario a Medida. Ese andamiaje institucional es quizá lo más exportable del modelo, y plantea la cuestión de cuánto de él puede replicarse en otros centros más allá de las personas que lo impulsaron.

Pérez Mañanes defendió que el futuro de la medicina regenerativa pasa por soluciones cada vez más biomiméticas, basadas en nuevos materiales, metamateriales y bioimpresión, y que para alcanzarlas es imprescindible la colaboración entre médicos, ingenieros, biólogos, farmacéuticos, universidades, centros de investigación e industria. La conferencia mostró un cambio de paradigma, el paso de adaptar al paciente las soluciones disponibles a diseñar la solución a partir de sus necesidades. Y frente a una tecnología cada vez más poderosa, el ponente reivindicó el componente humano de la medicina recordando a Gregorio Marañón: “La tecnología más importante para el médico es la silla, porque permite escuchar al paciente”.