Juan Tamargo repasa los nuevos avances en terapéutica cardiovascular en las Jornadas Academias Iberoamericanas
lunes , 19 de octubre de 2026
El académico de la RANFE Juan Tamargo, del Departamento de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, abrió el pasado 15 de octubre las Jornadas Academias Iberoamericanas «Desafíos diagnósticos y terapéuticos». Las organiza la Academia Nacional de Farmacia y Bioquímica de Argentina, con la participación de la RANFE y de otras academias farmacéuticas de España e Iberoamérica. A las 16:00 horas, desde la sede de la RANFE y en conexión con Argentina, el también académico Vicente Larraga presentó al conferenciante, que habló sobre «Nuevos avances en la terapéutica cardiovascular».
Las enfermedades cardiovasculares afectan a la cuarta parte de la población. Entre el 40 y el 70 % de su carga se debe a factores de riesgo modificables, y su coste superó en 2023 los 9.000 millones de euros. Tamargo explicó que el significativo avance del siglo XXI en este campo llegó por serendipia. Los inhibidores de SGLT2 se crearon como antidiabéticos con un efecto modesto sobre la glucemia. En 2015 demostraron que reducían la muerte cardiovascular y los ingresos por insuficiencia cardiaca, y más tarde se vio que eran eficaces en pacientes sin diabetes y en todas las formas de la enfermedad.
Repasó también la finerenona en el síndrome cardiovascular-renal-metabólico y los agonistas de GLP-1 y GIP frente a la obesidad. Con semaglutida, estos últimos han reducido los eventos cardiovasculares en obesos no diabéticos. Se detuvo por último en los hipolipemiantes nacidos del estudio de variantes genéticas, desde los inhibidores de PCSK9 hasta los nuevos oligonucleótidos contra la lipoproteína(a) y los triglicéridos.
La segunda parte se centró en los retos. Solo el 16 % de las casi 7.000 recomendaciones de las guías europeas se apoya en la evidencia de mayor calidad. Los diez fármacos más vendidos en Estados Unidos benefician a entre uno de cada cuatro y uno de cada veinticinco pacientes que los toman. Frente a esa «medicina de la imprecisión», defendió conocer mejor la fisiopatología y definir los endotipos de cada enfermedad para elegir el fármaco adecuado. Pidió también diseñar los ensayos clínicos en los subgrupos de pacientes que más pueden beneficiarse. Advirtió además de la cardiotoxicidad de muchos anticancerosos y de la falta de adherencia, porque los fármacos solo funcionan en quienes los toman. Concluyó que no hay fármacos, sino pacientes, y que el objetivo es llevar el conocimiento a la clínica y no al factor de impacto.
La jornada continuó con Leobardo M. Gómez Oliván, que habló de ecofarmacovigilancia en América Latina. El ciclo seguirá por Zoom el 29 de octubre y el 5 de noviembre.
