La balneoterapia más allá del agua: calor, inmersión y movimiento como recursos terapéuticos

jueves , 8 de octubre de 2026

La Comisión de Aguas Minerales, Mineromedicinales y de Consumo Humano de la Real Academia Nacional de Farmacia celebró el 8 de octubre la sesión «Posibilidades terapéuticas de la balneoterapia más allá de la composición química de las aguas mineromedicinales». La impartió la Dra. Inés Martínez Galán, médica hidróloga y catedrática de Escuela Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha. La presentó la Excma. Sra. Dña. Rosa Basante Pol, presidenta de la Comisión, que recordó las más de cuarenta monografías dedicadas por la Comisión al estudio in situ de balnearios españoles, una labor que la pandemia obligó a interrumpir.

La ponente distinguió entre los efectos específicos de cada agua y los inespecíficos. Los específicos dependen de su composición química y dan identidad al balneario. Los inespecíficos son comunes a todas las aguas y se deben a la técnica de aplicación, a las respuestas horméticas, a la inmersión y al ejercicio en el agua. El calor, que suele aplicarse entre 38 y 42 °C, produce vasodilatación, eleva el metabolismo tisular, relaja la musculatura, aumenta la extensibilidad de tendones y cápsulas y tiene efecto analgésico. Los chorros a presión actúan como un masaje. La Dra. Martínez Galán interpretó estos efectos como una respuesta hormética: un estrés leve y transitorio que modula la inflamación, reduce el estrés oxidativo y activa respuestas neuroendocrinas de adaptación. Precisó, no obstante, que los estudios apuntan en esa dirección sin ser todavía concluyentes.

La inmersión ocupó la parte central de la conferencia. La presión hidrostática favorece el retorno venoso, eleva el gasto cardiaco entre un 30 y un 60 % y obliga a los músculos inspiratorios a trabajar contra resistencia. La flotación reduce el peso aparente hasta un 80 % con el agua al cuello, de modo que pacientes con artrosis o con patología neurológica pueden ejercitarse con poca carga articular. La resistencia del agua ralentiza el movimiento, da tiempo de reacción a quien tiene dificultades motoras y, con recursos tan sencillos como flotadores, lastres o planchas, permite graduar el esfuerzo. Sobre esta base se han desarrollado métodos de terapia acuática que la ponente ilustró con vídeos. El concepto Halliwick y la Terapia Acuática Específica se centran en el aprendizaje motor. El método de Bad Ragaz aplica facilitación neuromuscular contra la resistencia del terapeuta; el Ai Chi trabaja el equilibrio con respiración y atención plena, y el Watsu es una técnica pasiva de relajación profunda. Están indicados en el ictus, la lesión medular, la esclerosis múltiple, el párkinson o la fibromialgia. Según la ponente, en los balnearios españoles la inmersión está infrautilizada y estos métodos apenas se emplean, pese a que disponen de piscinas, de personal sanitario y de los usuarios del termalismo social.

En el coloquio se preguntó por las curas hidropínicas. La Dra. Martínez Galán lamentó que la prescripción del agua en bebida haya caído en desuso y que hoy muchos balnearios la pongan a libre disposición de los usuarios. En su opinión, las aguas de alta mineralización y las carbónicas, radiactivas, sulfuradas o ferruginosas exigen dosificación y control. Consideró perdida la antigua indicación de las ferruginosas en la anemia y recordó que muchas aguas que hoy se venden envasadas se dispensaban antes en la farmacia, como todavía ocurre con la purgante de Carabaña.

Otra intervención señaló que los balnearios se usan cada vez más con fines recreativos, con estancias breves y bonos regalo difícilmente compatibles con un tratamiento eficaz. La ponente compartió el diagnóstico: en estancias de pocos días basta a menudo una declaración firmada de ausencia de contraindicaciones, sin pasar por la consulta médica. A su juicio, los balnearios deben recuperar su sentido terapéutico. Sus piscinas, a 34 °C, son más adecuadas para la rehabilitación que las de hospitales y centros de rehabilitación, que suelen estar a 26 o 28 °C. En los siete días que cubre el programa del Imserso cabría desarrollar planes de prevención de la lumbalgia o de las caídas en mayores, como el que su grupo está diseñando. Sobre la formación, explicó que la Escuela Profesional de Hidrología Médica de la Universidad Complutense ha dado paso a un máster universitario impulsado por el Dr. Maraver, abierto a médicos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. Ante una última pregunta sobre el impacto de la pandemia, recordó que los balnearios perdieron los ingresos de un año completo. Defendió que el dinero público que reciben a través del termalismo social estatal y autonómico debería servir para que administraciones y empresas acuerden una oferta asistencial más moderna.

La sesión prolongó desde la clínica la tradición hidrológica de la farmacia española. La composición del agua sigue definiendo cada balneario, pero buena parte de su efecto en el paciente depende de cómo se aplica.

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