La RANFE y la Fundación Ramón Areces repasan los avances farmacológicos en dolor, obesidad y patología prostática

lunes , 26 de octubre de 2026

La Real Academia Nacional de Farmacia de España (RANFE) y la Fundación Ramón Areces celebraron el pasado [día] de [mes], a las [hora], en la sede de la Fundación en Madrid y con retransmisión en línea, la jornada científica Innovación y avances en farmacología, coordinada por el vicepresidente de la RANFE, el Excmo. Sr. D. Ángel Villar del Fresno, y por el académico Excmo. Sr. D. Honorio-Carlos Bando Casado. Intervinieron como ponentes los doctores Antonio Rodríguez Artalejo y Juan Tamargo Menéndez, académicos de número de la RANFE, y Francisco Javier Burgos Revilla, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Abrió el acto el Dr. Emilio Bouza, presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, que excusó la ausencia del profesor Medina y recordó que la colaboración con la RANFE se mantiene desde hace muchos años como una de las vías principales de apoyo de la Fundación a las reales academias. Aprovechó para dar cuenta de las nuevas líneas del Consejo Científico: las ayudas al retorno de investigadores, tanto sénior como júnior, el programa de apoyo a las enfermedades raras y dos convocatorias nuevas, Senex y Pueri, dirigidas a sociedades científicas para fomentar la investigación orientada a mejorar la calidad de vida de mayores y niños. El Dr. Villar agradeció a la Fundación una colaboración que calificó de desinteresada y de la que él mismo se benefició como investigador. El Dr. Bando subrayó que ambas instituciones fomentan la difusión de la investigación científica y tecnológica, en la que las biociencias tienen un papel cada vez más relevante para los profesionales sanitarios, los pacientes y el Sistema Nacional de Salud, y advirtió que la ciencia avanza a menudo por delante del ordenamiento jurídico.

El Dr. Rodríguez Artalejo, catedrático de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Farmacología, abordó los retos del tratamiento farmacológico del dolor. En España, alrededor del 25 % de la población, unos nueve millones de personas, vive con dolor crónico, que origina cerca del 28 % de las bajas laborales y cuesta entre el 1,5 y el 4 % del producto interior bruto. El arsenal terapéutico se limita a cuatro familias de fármacos que actúan sobre cuatro o cinco dianas, y ninguno resulta eficaz en más de la mitad de los pacientes con dolor crónico; la pregabalina, por ejemplo, ha de administrarse a siete u ocho pacientes para que uno responda. Expuso cuatro vías de avance. La primera es la actuación periférica, cuyo mejor ejemplo es la suzetrigina, el primer analgésico con un mecanismo nuevo aprobado por la FDA en veinte años, que bloquea de forma muy selectiva el canal de sodio NaV1.8 de las neuronas nociceptivas periféricas y que, en ensayos con unos 2.500 pacientes operados de juanete o de abdominoplastia, alivió el dolor de forma comparable a la combinación de hidrocodona y paracetamol, sin indicios de abuso ni efectos centrales o cardiovasculares. La segunda pasa por aprovechar la asociación de los receptores opioides en dímeros: favorecer los homodímeros del receptor kappa podría potenciar una analgesia carente de euforia, y romper el heterodímero mu-delta mantiene en animales el efecto de la morfina sin generar tolerancia. En tercer lugar, presentó un estudio de asociación genética en 132.000 pacientes que identificó un transportador de poliaminas, hasta ahora insospechado, cuya supresión en ratones reduce la respuesta a estímulos térmicos e inflamatorios. Por último, describió organoides humanos obtenidos de células pluripotentes inducidas que reproducen toda la vía nociceptiva, desde el ganglio raquídeo hasta la corteza, y que replican las alteraciones de las mutaciones del canal NaV1.7, lo que los convierte en una plataforma muy prometedora para evaluar fármacos desde las primeras fases.

El Dr. Tamargo, catedrático emérito de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y académico también de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, dedicó su intervención a la obesidad, una enfermedad crónica, progresiva y recurrente que muchos médicos y pacientes siguen sin considerar como tal. En España, el sobrepeso y la obesidad afectan al 55,8 % de la población y a más de dos millones de niños y adolescentes, con marcadas diferencias entre comunidades autónomas, y dos tercios del exceso de mortalidad asociado se deben a enfermedad cardiovascular. Durante años, los fármacos disponibles apenas reducían el peso entre un 5 y un 10 %, cuando revertir la diabetes y disminuir la morbimortalidad cardiovascular exige al menos un 15 %. Esa barrera se superó con la semaglutida en 2021, con pérdidas de entre el 15 y el 17 %, y con la tirzepatida en 2024, que supera el 20 %. Ambas actúan sobre los receptores de GLP-1 y GIP, aumentan la saciedad, retrasan el vaciamiento gástrico y, gracias a su diseño como quimeras peptídicas, permiten una sola inyección semanal. Además del peso, mejoran la glucemia, la presión arterial y el perfil lipídico; la semaglutida redujo un 20 % los eventos cardiovasculares en 17.600 pacientes con enfermedad cardiovascular previa y un 31 % la muerte cardiovascular o el empeoramiento de la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, y la tirzepatida se ha convertido en el primer fármaco aprobado para la apnea del sueño. Repasó también sus efectos adversos, con las náuseas y los vómitos como los más frecuentes, la sarcopenia, el debate sobre la neuropatía óptica isquémica y el estudio en curso sobre la ideación suicida, y recordó que el peso se recupera al suspender el tratamiento. El mercado mundial de antiobesidad pasará de 6.620 millones de euros en 2023 a 73.400 millones en 2033, lo que explica la avalancha de moléculas en desarrollo. Concluyó reclamando para las personas con obesidad la misma atención que reciben otros enfermos crónicos, con un abordaje que combine nutrición, apoyo psicológico, farmacoterapia y, en los casos más graves, cirugía bariátrica.

El Dr. Burgos, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Ramón y Cajal y catedrático de la Universidad de Alcalá, examinó diez mitos sobre la patología prostática a la luz de la evidencia. El 90 % de los hombres de edad avanzada presenta hiperplasia benigna y en España se esperan unos 35.000 casos nuevos de cáncer de próstata en 2026, el tumor más prevalente en el varón, aunque no el más letal. Explicó que el tamaño de la próstata no se corresponde con la intensidad de los síntomas urinarios y que la hiperplasia y el cáncer nacen en zonas distintas de la glándula, sin vínculo etiológico demostrado. Criticó el crecimiento de la terapia combinada por encima de lo que recomiendan las guías y advirtió que algunas técnicas mínimamente invasivas solo evitan la reintervención en torno a la mitad de los pacientes a los tres años, frente al auge de la enucleación con láser, que en su servicio pasó de 14 a 163 casos anuales entre 2021 y 2025. Defendió un cribado adaptado al riesgo frente al cribado oportunista, que detecta muchos tumores sin reducir la mortalidad, y biopsias dirigidas por fusión de resonancia y ecografía. Detalló las opciones ante un tumor localizado, desde la prostatectomía robótica, con supervivencias específicas superiores al 80 % a 23 años, hasta la vigilancia activa y la terapia focal mediante crioterapia, ultrasonidos focalizados, electroporación o láser, y destacó cómo los nuevos antiandrógenos y los inhibidores de PARP en pacientes con mutaciones BRCA han prolongado la supervivencia en la enfermedad avanzada. Cerró con un estudio de su grupo en pacientes operados con más de diez años de seguimiento, en el que las mutaciones en genes de reparación del ADN, presentes en el 22 % de los casos, se asociaron a peor supervivencia libre de metástasis, un hallazgo que abre la puerta a una medicina de precisión también en la enfermedad localizada.

El Dr. Bando clausuró la jornada agradeciendo a los ponentes sus intervenciones y emplazando al público a próximas actividades conjuntas de la RANFE y la Fundación Ramón Areces.

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